Hay decisiones estéticas que envejecen bien, y otras que no tanto. En decoración, como en la ropa o en el diseño gráfico, algunas elecciones parecen acertadas al principio, pero pierden sentido con el tiempo. Elegir un marco debería ser una apuesta a largo plazo, no un impulso que se agote con la moda.
En nuestro taller siempre decimos que un buen marco tiene que encajar hoy, pero también dentro de diez años. Por eso te damos aquí algunos criterios que usamos internamente para diseñar piezas que resistan el paso del tiempo:
- Simplicidad en las formas: Los marcos con líneas limpias y perfiles equilibrados no saturan visualmente. Se adaptan mejor a cambios de estilo en casa o en la propia obra.
- Colores neutros o naturales: Las maderas en tonos medios, sin barnices brillantes ni colores artificiales, son más versátiles y se integran fácilmente en distintos ambientes.
- Buena relación entre marco y obra: El marco debe acompañar, no competir. Si la imagen es muy intensa, el marco tiene que ser más sereno. Y al revés.
- Materiales reales, no imitaciones: La madera auténtica no pasa de moda. Los acabados sintéticos o falsos envejecen mal y se notan con el tiempo.
- Proporciones correctas: Un marco demasiado ancho o demasiado fino rompe la armonía. No se trata de llamar la atención, sino de sostener la imagen con elegancia.
Elegir un marco no es solo una cuestión estética, es una decisión funcional y emocional. Cuando aciertas, el marco se convierte en parte del espacio y del recuerdo. Y no necesitas cambiarlo cada temporada. Lo ves, y sigue teniendo sentido. Eso es no pasar de moda.